(via je-voyage-deactivated20121219)
Source: mygirlyside
En nuestro país corresponde contar con el consentimiento de la persona objeto de la fotografía para poder utilizar su imagen para cualquier obra en la que se quiera. Esto en virtud del artículo 19 número 4º de la Constitución Politica de la República, en el cual se consagra el derecho a la vida privada; “la constitucion garantiza a todas las personas…el respeto y protección a la vida privada y a la honra de la persona y su familia”. Por lo tanto la imagen forma parte de una faz de la vida privada de todos nosotros y su uso indiscriminado por terceros, sin el consentimiento propio, constituiria una violiación a esto e incluso a la honra de uno o la familia. Es por esto que nuestro ordenamiento jurídico contempla una acciòn para poder resguardar esta garantía constitucional y otras, me refiero al “recurso de protección”. Por la perturbación de este derecho que nos da la Carta Fundamental, ante la Ilustricima Corte de Apelaciones que sea competente se deduce este recurso, buscando dejar sin efecto todo lo obrado en cuanto al uso de la imagen tomada sin el permiso correspondiente.


Evaristo Cuesta Guzmán. Nacio en Sevilla en el año 1976.
Su interés por la fotografía empezó hace muchos años, cuando utilizaba ocasionalmente la antigua Yashica compacta que tenía su padre. En el año 2003 es cuando decidió comprarse su primera compacta digital, con la que empezó a tener más inquietudes por la fotografía y a ir adquiriendo sus primeros conocimientos fotográficos. Es en el año 2006 fue cuando decidió comprar su primera reflex y dedicarse más seriamente al mundo de la fotografía.
Fotógrafo totalmente autodidacta, siempre en constante evolución y aprendizaje, intentando en cada toma no dejar indiferente.
La fotografía urbana, en sus inicios, fue el fruto de una limitación de orden técnico. Una de las primeras fotografías tomadas por Daguerre en 1839 es la de un paisaje urbano de París, en la que “destaca la figura solitaria de un hombre, cuya silueta fue captada por la cámara gracias a que permaneció quieto por estar limpiando su calzado”. Los largos tiempos de exposición, que requería la fotografía, exigían la inmovilidad del motivo que se deseaba fotografiar.
Esta limitación técnica fue superada pocos años más tarde al congelar los movimientos de personas y vehículos en los paisajes urbanos. Con ello, los fotógrafos pudieron registrar el movimiento y, de alguna manera, el paso del tiempo ya que “seimaginaban a sí mismos como hist oriadores que registraban un mundo evanescente y que trabajaban precisamente para hacer eso”: para retratar las cosas como si fueran reliquias destinadas a la extinción. En menos de doscientos años de existencia de la fotografía, los fotógrafos –profesionales, aficionados, espontáneos o locales– han producido una gran cantidad de imágenes de diversas ciudades, que muestran escenas de la vida cotidiana, edificios, ceremonias, etc. del pasado “tal como fue”.
La fotografía urbana está conectada con la sensación de un mundo que desaparece. Esta interpretación de la fotografía como consecuencia de una “dialéctica negativa” coincide, curiosamente, con la manera retrospectiva en que vemos, desde el presente, las viejasfotografías. La nostalgia, que proyectamos en ellas, es un sentimiento que no se dirige hacia el pasado en sí, sino hacia las ausencias del presente. Las fotografías evocan “aquello que ya no somos”, todo aquello que hemos perdido.
Las fotografías, como indica el escritor Salman Rushdie refiriéndose a las imágenes de su infancia, se convierten en artefactos que nos recuerdan que es nuestro presente el que se ha vuelto extraño y que el pasado es nuestro hogar “aunque un hogar en una ciudad perdida en la niebla del tiempo”.

Qué fome, aburrida parece la fotografía urbana. Todo es positivo, negativo, escala de grises y monocromático sin demostrar alegría, dinamismo etc.
Pero ¡no! debemos mirar mucho más debajo de ese manto gris que cubre nuestras urbes. Se puede descubrir que en la jungla de asfalto hay tantas o más posibilidades fotográficas como en un paisaje abierto, retratos o en los desfiles. Todo es saber buscar , haller el motivo, saber dónde colocarse y cuándo hacer clic.





“La ciudad, el barrio, la calle donde vivimos son innegable reflejo de lo que somos, de lo que hacemos. Nos retratan, nos definen, para en muchos casos, rodearnos y apoderarse de nuestros seres.
Por eso, la escena urbana, nos contiene a nosotros, como elemento indispensable de la misma. A pesar del deterioro en que hemos sumido a muchísimos de nuestros núcleos urbanos, aún somos capaces de crear y actuar positivamente. El reto está en convertir lo positivo en herencia para las generaciones futuras. El rescate de lo mejor de nosotros está en proceso.”
José Campos Rojas, diseñador, artista y fotógrafo